¿Por qué tenemos tanto miedo al cambio?

 

 

 

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¿Por qué tenemos tanto miedo al cambio?

Miedo a que nuestra pareja nos deje de querer, miedo a que nuestros hijos nos abandonen, miedo a perder el trabajo, miedo a tener una grave enfermedad…

Hay personas que están en un estado de constante tensión y fragilidad como si en cualquier momento se fuera a venir a abajo su “perfecta” vida.

Es normal no querer que nos ocurran acontecimientos negativos y es normal que cuando nos ocurren tengamos que pasar por un periodo de adaptación a la nueva situación en la que tenemos que “digerirla”. Sobre todo cuando estos acontecimientos afectan a la percepción que tenemos de  nuestra propia seguridad: afectiva, biológica, económica, etc. Los pequeños contratiempos de la vida diaria no deberían afectarnos tanto y sin embargo gastamos mucha energía quejándonos de ellos, sufriendo y lamentándonos de nuestra mala suerte.

Una de las necesidades de Maslow es la seguridad, una vez satisfechas las necesidades fisiológicas (hambre, sed, sueño…) necesitamos sentirnos seguros. Pero esta necesidad humana se ve amenazada ante la posibilidad de que nos pueda ser arrebatada. En la actualidad los cambios se suceden de manera vertiginosa y quien no se adapta se queda estancado pero también en la prehistoria los que más rápido y mejor se adaptaban eran los que sobrevivían.

Cuando nos enfrentamos a un posible cambio en cualquier esfera de nuestra vida: familiar, de pareja, de salud, laboral hay que analizar en primer lugar ¿es real?. Cuantas veces hemos anticipado situaciones que después no han ocurrido, cuanto sufrimiento en vano… ¿De qué sirve sufrir por anticipado?

En segundo lugar hay que plantearse si está en mis manos poder solucionarlo.

Las personas tienen una gran capacidad para afrontar las dificultades y salir de ellas, tienen un gran potencial para el cambio. Cada vez se ven más casos de lo que se conoce como “resiliencia” definida por la RAE como << capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas>>.

Sin embargo no somos todopoderosos, es decir, podemos cambiar lo que está en nuestra mano, aunque no podamos cambiar ciertas cosas podemos cambiar nuestra actitud hacia ellas, aprender a que nos afecten menos. Sin embargo habrá situaciones que tendremos que aprender a aceptarlas tal como son, como decía antes, aprender a digerirlas. Aceptar esos cambios y seguir con nuestra vida.

En tercer lugar ponerse en marcha, pasar a la acción: cambiar lo que está en mi mano, cambiar mi actitud o aceptar lo que no puedo cambiar.

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